jueves, 2 de septiembre de 2010

Voldemort, solo otro huérfano?



Cada vez que alguien pretende hablar de Harry Potter siempre se empieza con lo mismo. Si, ya saben, la típica:"Harry Potter era un niño huérfano qeu vivía con sus insoportables tíos y no sabía que tenía poderes...". La misma historia que ya conocemos. Por eso, a veces olvidamos que dentro de este contexto, existe todo un mundo propio para cada personaje, que incluye su vida, motivaciones, miedos y confrontaciones.

¿Qué hubiera sucedido si la historia de Harry Potter no hubiera empezado hablando de él? ?Qué si Rowling hubiera decidido hablar de otro niño, huérfano también, crecido entre muggles y criado en un orfanáto? Un niño que también desconocía su origen, que se sentía diferente al resto de niños de su entorno, y ansiaba conocer a su padre. Un niño al que de la noche a la mañana le confirmaron que era especial, que entre sus antepasados se encontraba un linaje destacado y que era capaz de hacer cosas grandiosas ... y poderosas. ¿No hubiera sido posible que nos encariñaramos con este otro niño también?

Pero ese es el inicio de otra historia. Así serían los libros si a Rowling se le hbuiera ocurrido escribir ...mmm... que se yo... ¿Tom Ryddle y el Anillo de los Peverell? Bueno, en ese caso la historia iría sobre la vida de ese niño, sus aventuras en Hogwarts, la búsqueda de su orígen y poco a poco su ascensión al poder y a la búsqueda de la inmortalidad. ¿Lo seguiríamos queriendo allí?

Pero sí, aunque para la gran mayoría -salvo aquellos seguidores de los mortífagos, el rol y el lado oscuro - Lord Voldemort es definitivamente "el malo de la historia", el enemigo, el villano; y también todos entendemos que simplemente sin Voldemort, la historia de Harry Potter no existiría; son pocos los que buscan pensar que él es el malo simplemente porque lo es. Entonces ¿porqué un chico como pudieron ser tantos otros chicos, llega a ser el villano que fué?

Primero veámoslo solo como un personaje, parte de una historia. En el libro "La Enciclopedia de Fantasía", John Clute y John Grant enumeran algunas de las características que definen a un "Señor Tenebroso" clásico:
- Un señor tenebroso "a menudo ha sido vencido hace eones, pero no ha sido destruído"
- "Aspira a ser el prícinpe de este mundo"
- Es una "fuerza abstracta", menos de carne y hueso que una energía sobrenatural
- Representa un "debilitamiento", la idea que "antes de que empezara la historia escrita, hubo una disminuciñon"; como el cauce y la muerte que Voldemort causó antes de que Harry fuera enviado a casa de los Dursley.
- También es un símbolo de "degradación", un colapso moral, a menudo fruto de un pacto cuestionables, como el sellado por lo muchos mortífagos que intentaron aumentar su poder aliándose con Voldemort, y apoyándose en esto para alejar a los sangre mezclada.
- "Infringe daño empujado por la envidia", pues su motivación inicial es venganza por aquellas cosas que en el fondo siempre quiso tener y nunca tuvo.


Según esta lista, Lord Volldemort es el "Señor Tenebroso" por excelencia, pues cumple todas estas características, incluso llegando a materializarlas hasta convertirse en las bases de quién es Lord Voldemort en sí.

Y bueno, tal como la vida de Harry, la de Voldemort - o mejor dicho, Tom Ryddle - es más o menos conocida. Merope Gaunt, su madre, era una bruja que venía de una familia venida a menos a pesar de ser descendencia directa del mismo Salazar Slytherin. Ella logra encantar a Tom Ryddle, joven muggle de una familia adinerada, pero casarse con ella gracias a una poción de amor. Pero una vez embarazada, Tom despierta del encantamiento y la abandona. Ella se ve sola y muere al dar a luz a su hijo en un orfanato muggle, solo pudiéndole dar el nombre: Tom por su padre y Marvolo por su abuelo.

Una vez allí, Tom fue conciente de su diferencia con el resto de niños, pero esto no lo hizo sentirse disminuido, sino al contrario, lo llevó a creerse especial y diferente al resto. Y a pensar, si su madre había sido lo suficientemente débil como para morir, entonces aquella capacidad "especial" que poseía, debía proceder de su padre. Por eso ya una vez conciente de sus poderes, de que era un mago y de que la gran oportunidad para cambiar su destino estaba en Hogwarts, fue para él un primer golpe enterarse que aquél idealizado padre era en realidad un vulgar muggle que lo había abandonado antes de nacer.

Y es en realidad este principal hecho el que va a determinar el resto de acciones de su vida y el primer motor de su levantamientoi: el odio por los muggles. Este hecho representa el resquebrajamiento de los sueños de un niño, de una conexión gloriosa con su padre, que no solo era inexistente, sino era inversa. De haber sido su héroe, aquél a quién debía parecerse, a verlo como el hombre que lo desamparó. Empieza aquí el odio por los muggles, la búsqueda por identificarse con su orígen mágico, por ir más allá de su débil madre de una familia olvidada hasta encontrar esa conexión, que fue la que le dio determinación y las fuerzas necesarias para reafirmar su identidad: ser el heredero de Slytherin.

Con esto no solo ratificaba su repulsión por los muggles - o de sangre muggle - sino que probaba que no solo era ya más especial que aquellos huérfanos con los que convivió, sino que era también más especial que todos aquellos magos con los que ahora vivía, por lo tanto no había nadie superior a él.

La búsqueda del poder absoluto y de la inmortalidad son ya solo consecuencias de aquella degradación inicial, de aquél camino entre el simple deseo inicial hasta la capacidad de materializarlo, pero no su verdadero impulso. Así que podemos ver a Lord Voldemort - Tom Ryddle - aquél joven inteligente y capaz, con un futuro brillante y provisorio, siempre desde dos perspectivas: del villano hambriento de poder capaz de sacrificarlo todo por conseguir sus fines; o de aquella historia de un niño solo, marcada por la decepción y soledad. Jamás sus motivos podrán justificar sus actos, pero sí servir de incentivo para desarrolla la habilidad para dejar de mirar a los personajes - y personas - por lo que son. Nadie es bueno ni malo sin una motivación en sí, sino que cada aspecto de una personalidad, real o ficticia, está basada en el desangranaje de cientos de factores, por pequeños que sea, que forman la historia de una vida.

Harriet Potter y Negra Black

lunes, 16 de agosto de 2010

La literatura fantástica de Harry Potter sí es mágica

A pesar de mover millones de dólares mundialmente, de haber cautivado a millones de personas de todas las condiciones y de haber logrado enganchar a miles de niños cuyas únicas lecturas eran las conversaciones del messenger (milagro, bien podría decirse en este caso, o cuestión de magia...), Harry Potter dista mucho de ser la octava maravilla del mundo. Sabemos bien que no es LA joya, literariamente hablando. Simplemente funcionó. Y funcionó bien.

Es a raíz de este fenómeno mediático que reapareció y se recreó un género que ya estaba por lo demás chamuscado. Sirvió para recordar viejas glorias no tan bien explotadas y para dar cabida a nuevos y prometedores baluartes en lo que a literatura fantástica se refiere. Además, se convirtió en ascensor para muchos que no tardaron en subirse a la "combi Potter" y que cogieron alguna "inspirada" idea con tal de conseguir 15 minutos de fama.

Si habláramos sobre cuál libro es mejor, probablemente nunca llegaríamos a un acuerdo, pues todo depende del gusto particular del lector. Y aunque este género siempre ha recibido la atención de los jóvenes, sí tenemos que reconocer que el estallido mundial de la literatura fantástica juvenil gracias a Harry Potter hace ya bastantes años, sirvió para recordar a aquellas joyas que si bien gloriosas en su momento, estaban ligeramente olvidadas en la memoria colectiva.

En este caso, tenemos ejemplos como el Señor de los Anillos (y para los seguidores de Tolkien, NO estoy diciendo en ningún momento que Harry Potter sea mejor, ni que no haya tenido Tolkien sus propios adeptos... simplemente no estaban tan propagados). La neomitología creada por el también británico John Ronald Reuel (J.R.R. para los amigos) Tolkien empezó en 1937 con "El Hobbit", a los que siguió la trilogía del Señor de los Anillos (publicada entre 1954 y 1955), El Silmarilion y Los Hijos de Húrin. Las últimas 2 obras fueron recopilaciones de su hijo Christopher, y publicadas póstumamente en 1977 y en el 2007, respectivamente.

Pero el verdadero "gran estallido" de Tolkien se inició con las adaptaciones cinematográficas de la trilogía. La primera de ellas, estrenada en el 2001, salió a la luz en una época en las que los temas mágicos y fantásticos ya estaban fuertemente en boga. Y no está de más recordar que el gran estallido mundial de Harry Potter estaba ya en su auge desde hacía más de 2 años.



Otro clásico que fue reeditado con toda esta corriente fantástica fue "Las Crónicas de Narnia" de C.S. Lewis. Esta serie de siete libros fue escrita entre 1939 y 1954 y si bien eran ya un clásico en su natal Inglaterra, no habían tenido la suerte de ser difundidas apropiadamente fuera de los límites de los países de habla inglesa.

En este caso, por más que su fama y posterior adaptación cinematográfica (en el 2005) se deben a las condiciones ya indicadas, la influencia es inversa: J.K. Rowling siempre se reconoció como fanática de la obra de Lewis. Es más, el hecho que la saga de Harry Potter conste de siete libros, es un declarado homenaje a la saga de Lewis. Y cuando Rowling por primera vez escribió "el viaje por el andén 9 ¾", ella pensó directamente en el viaje por armario que conduce a los personajes de Lewis a la tierra de Narnia.

Otro de los casos del boom fantástico es el de los que han aparecido en este corto periodo de tiempo y muestran prometedoras historias que han logrado la merecida atención que -tal vez- en otro momento no hubieran podido alcanzar. Varios nombres se me vienen en este momento a la cabeza, unos más conocidos o comerciales que otros, pero si alguno ha logrado mayor atención es el de la trilogía de "Eragon".


Christopher Paolini, el autor de la saga, empezó a escribirlos en 1998 cuando contaba con tan solo 15 años. Tardó tres en finalizarlos y empezaron a ser publicados modestamente en la editorial de su familia hasta ser descubiertos por una gran editorial que lo relanzó, convirtiéndose en un bestseller listado en el "New York Times". Los tres primeros volúmenes, "El Legado", "Eldest" y "Brisingr" han sido ya publicados, y la última Guía Ilustrada de Alagaesia ya se puede comprar.

Sin embargo, todo su éxito editorial y el ambiente favorable en el que nació no impidió que sea duramente criticada no sólo por el resto de críticos alejados de este género en particular, sino por los conocedores especializados en esta temática, por considerarlo plagio de fragmentos o ideas de otras obras similares. Además, su adaptación en la pantalla grande, realizada por la 20th Century Fox y estrenada en el 2005, no convenció a los cinéfilos por su escaso argumento y su falta de apelación a mejores efectos especiales y maquillaje.



Otra obra que logró moderada atención en su momento fue "Shadowmancer". Escrita por G.P. Taylor, también aboga por las historias de magia y criaturas fantásticas: un párroco con ansias de la conquista mundial y tres niños que sin planearlo son los encargados de salvar al mundo de este villano.

Las comparaciones con los libros de Harry Potter a nuestro parecer son obvias. Esto, más una trama lineal, insuficiente y predecible son una seria de muestra de que en este género, no todo lo que usa magia, es mágico. Seres temibles, profecías, bosques encantados y niños que sobrepasan su valor pueden parecer elementos comunes en todas las historias del género, pero la gracia recae en saber emplearlos y sorprender. No es este el caso.

Aún así, la primera de esta saga, "El Hechicero de las Sombras" fue lanzada en el 2003 con bombos y platillos bajo el slogan: "El próximo sucesor de la literatura fantástica después de Harry Potter". Probablemente fue esto uno de los mayores ganchos que llevaron a interesarse por la obra y su continuación "La Maldición de Salamander Street", publicada este año y que deja abierta la posibilidad de una posible continuación. Con todo, estas historias lograron sacar su versión cómic virtual y ya se habla de una próxima adaptación cinematográfica de la mano de Universal Studios.


Y es así como vamos llegando a los últimos tipos de "descubrimientos" literarios en este género. Entre ellos cabe resaltar algunas joyitas como "Molly Moon" y "Tanya Grotter". La primera entrega de Molly Moon, "Molly Moon y el increíble libro del hipnotismo" publicada en el 2002 por Georgia Byng, se trata sobre una niña huérfana que es recogida en un orfanato después de haberse dedicado a vender "caramelos Moon" (de allí su apellido) y que para contrarrestar las injusticias a las que era sometida, aprende hipnotismo de un libro, poder con el que logra cambiar ciertas situaciones para su beneficio.

En la segunda parte "Molly Moon detiene el mundo", la niña vive tranquilamente, extrañando su vieja costumbre de hipnotizar a la gente hasta que se entera de un magnate que engaña a la gente, hipnotizándolos para hacerse rico, y decide probar sus poderes y enfrentarse a este nuevo estafador.

La última entrega, "Molly Moon viaja a través del tiempo", está próxima a publicarse. Aunque en los tiempos de la primera entrega se le empezó apodar "la novia de Harry Potter", poco a poco se ha ido ganando su propio lugar en las librerías, aunque probablemente apuntando a un tipo de lector más infantil, por lo colorido de sus ediciones.


Por otro lado, "Tanya Grotter", publicada en el 2003, del ruso Dmitry Yemets, es -según el autor- una parodia de Harry Potter. Sus personajes son ambos niños huérfanos, estudiantes de una escuela de magia y que deben enfrentarse a enemigos tan temibles que no pueden ser nombrados.

Sin embargo, la autora de Harry Potter logró vencer una batalla judicial que impidió la impresión de la edición occidental de "Tanya Grotter y el Contrabajo Mágico", considerado un plagio de "Harry Potter y la Piedra Filosofal" debido a sus claras similitudes.







Dentro de lo más nuevo en comparación tendríamos a la saga escrita por Rick Riordan, que consta de cinco libros y dos spni-offs, todos ambientados en Estados Unidos. En esta sería, el personaje principal es un joven, Percy Jackson, quien descubre que es el hijo de Poseidón (un dios del Olimpo). Luego se entera que los seres legendarios de la mitología griega todavía existen, monstruos, cíclopes, titanes, etc. Y que el Olimpo ahora se encuentra situado en el último piso del Empire State Building. Los monstruos y demás lo atacan con frecuencia porque es hijo de uno de los que ellos llaman: "Tres Grandes", Zeus, Poseidón y Hades.

De esta saga de cinco entregas se ha lanzado al cine la primera, "El Ladrón del Rayo", dirigida y producida por el mismo Chris Colombus para Century Fox y se estrenó en Febrero de este año. El consenso general de las críticas fílmicas que ha tenido esta película, dice que aunque la película "puede parecer sólo otra imitación de Harry Potter, los beneficios de la película es de un gran elenco de reparto, una trama rápida, y mucha diversión con la mitología griega". Mientras que el crítico de cine Jonathan Hickman de EInsiders.com dio a la película 2 1/2 sobre 4: "'Percy Jackson' tendrá éxito en encantar a los espectadores jóvenes. La violencia es una variedad de comedia ligera y pensé que era conveniente para los pre-adolescentes. Y diferente a la oscura y asustadiza segunda película de 'Narnia' o al universo siempre serio y complejo del 'Potter', 'Jackson' es una respiración de aire fresco."


La más reciente viene a ser la película: "El Aprendiz de Brujo", basada en la canción de Johann Wolfgan y en el poema de Paul Dukas. Ambos focos de inspiración también dieron origen a la película "Fantasía" de Walt Disney.

El argumento nos dice que hace siglos el protegido del mago Merlín, Balthazar Blake (Nícolas Cage), consiguió apresar a la malvada Morgana Le Fay en un recipiente mágico, pero ello significó la muerte de su mentor y el sacrificio de su amada Veronica - la que debió absorber el poder de la hechicera con su cuerpo y quedó atrapada con ella -. Antes de morir Merlín le dió a Balthazar la misión de buscar a su sucesor, el supremo mago merliniano, quien sería el único capaz de destruir a Morgana y revivir a Veronica. Las centurias han pasado y ese honor ha recaido en Dave Sutler (Jay Baruchel), un joven estudiante de física de Nueva York. Pero mientras Sutler aprende con Balthazar los pormenores de la magia, Maxim Horvath - un siniestro secuaz de Morgana - les ha seguido el rastro y planea liberar a la hechicera, para completar de ese modo el conjuro máximo que permitiría revivir a los muertos y formar un ejército para arrasar la Tierra. Sutler y Balthazar deberán evitar a toda costa que la misión de Horvath culmine con éxito.

Está película se acaba de estrenar hace poco y en lo que va en cartelera las críticas no han sido buenas. Aparentemente está llena de efectos especiales por doquier y al azar. Hay quienes confunden una buena película fantástica con una serie de efectos especiales. Además hay quienes menosprecian el final. Por supuesto hay para todos los gustos y cada quien es dueño de su propia opinión.

Son muchos los nombres que se están quedando. Ya sean plagios o inspiraciones, las historias en este género parecen haber llegado para quedarse, pues cada vez son más las personas que se inclinan por esta área. Y no podemos juzgarlas sólo por ser del mismo estilo. Muchas de ellas poseen historias fantásticas y entretenidas, originales y dignas de ser leídas. Adelantarnos a juzgarlas todas sin conocerlas sería como clasificar que todas las obras literarias de la época del Romanticismo son exactamente iguales, por tener el mismo motor. Estas historias seguirán maravillando a chicos y grandes, y mientras sirvan como impulsador del mundo de la lectura, mientras logren que un niño olvide momentáneamente el nuevo juego de su Nintendo Wii o la nueva serie de dibujos animados, copias o no, pues bienvenidas sean.

Harriet Potter & Negra Black

lunes, 12 de julio de 2010

¿Albus Dumbledore gay o más que eso?

Hasta hace unos cuantos años, hablar abiertamente de homosexualidad era aún un tema tabú, ya sea en ámbitos públicos o privados. Y en una sociedad como la nuestra, era casi imposible ver a personas en la calle proclamando abiertamente su inclinación sexual; mucho menos aún personajes públicos que hayan declarado este tema con total libertad... las cosas eran simplemente secretos a voces, pero a voz baja, casi un cuchicheo.

Pero eso era "hace unos años", a partir de la revolución liberal de los sesenta, y más abiertamente en la década pasada, son muchos los personajes que han descubierto públicamente sus inclinaciones o que nunca han tenido ningún reparo en esconderlas. En ese grupo tenemos, por ejemplo, a Alejandro Magno, Sócrates, William Shakespeare, Miguel Ángel Buonarotti, Frida Kahlo, Andy Warhol, Elthon John, entre tantos otros.

Sin embargo, aún con la liberación sexual de los últimos años, el hecho que Dumbledore, el amado y respetado director de la Escuela Hogwarts, fuera declarado gay, causó controversia hace algún tiempo.

El anuncio lo realizó la propia autora en una conferencia de prensa realizada en Nueva York. Ante la pregunta de un joven: ¿Dumbledore alguna vez se ha enamorado? Rowling contestó que Albus estuvo enamorado del amigo de su juventud, Gellert Grindelwald.

Para la autora, esto excusa en cierta manera el que Albus haya tenido una fe tan ciega en sus ideas de poder, y por eso también resulta una gran decepción para él cuando Grindelwald se mostró tal cual era; lo que a su vez también da mayor mérito al hecho que haya sido el mismo Dumbledore quien se le enfrentara y que finalmente lo derrotará durante su ascenso al poder.

También comparó bastante su atracción a la que siente Bellatrix Lestrange hacia Voldemort. Simplemente Dumbledore conoció una mente tan brillante como la de él, lo que le llevó a la admiración y obnubilación.

Como era de esperarse, una noticia de esta naturaleza produjo gran revuelo entre los asistentes. Y hasta ahora sigue en gran medida la controversia entre los fans que apoyan esta idea, y aquellos que, a pesar de no tener directamente ningún prejuicio contra los homosexuales, aún les cuesta afrontar que el admirado profesor sea homosexual.

¿Cómo cambia esto la imagen de Dumbledore? Bueno, son muchos los que han tratado -otra vez- buscarle cinco pies al gato y tratan de explicar, también de esta forma, su posible relación con Snape o hasta con el mismo Harry.

Personalmente esto me parece completamente sacado de pelos. Lo que la autora manifestó es una relación directa hacia una persona en particular por las razones ya antes expuestas. No creo que ella misma se imaginara a Albus Dumbledore estando atrás de otros hombres solo por la relación de cercanía ¿O es que el hecho de que una persona sea homosexual implica que vayan mirando al resto de hombres -o mujeres- como posibles parejas?

Otro punto a mencionar es qué tanto tiene este dato cabida en la historia. En primer lugar, no creo que nadie pueda creerse Cristóbal Colón y decir que sí había notado indicios de este comportamiento en la saga, porque simplemente no los hay. Este dato no afecta en sí ningún componente de la historia original, pues no altera al Dumbledore tal y como lo conocimos. Y más aún, al no ser un dato que esté realmente en el libro, el lector es libre de tomarlo u omitirlo. A no ser que la autora decida hacer otra versión -cosa 100% improbable- esto solo es un bonus que en realidad no tiene ninguna relación con la trama, ni con el concepto en sí, que finalizó al momento de publicarse el último volúmen de la historia.

Este comentario podría ser calificado como algo muy de lugar. Es decir, poco o nada altera que él sea homosexual o no, sigue siendo la persona tan grandiosa y su esencia no se altera por su orientación. Pero sí el hecho que, si antes ya causaba polémica por su tendencia al oscurantismo, ahora haya aún más excusas para vedar un libro que su único pecado fue gustar a todos, niños y adultos.

Además, el comentario era realmente irrelevante como aporte a la trama. No es lo mismo descubrir la profesión de los padres de Harry, que puede servir para explicar su continuo enfrentamiento con Voldemort, que la orientación sexual de tal o cual personaje.



Son muchos los que felicitan esta idea, lo que llevó a la autora a decir: "Si hubiera sabido que os haría tan felices, lo hubiera dicho antes". Pero ya se empieza a sospechar de cierto afán publicista en este hecho. El sacar a la luz un dato como este, que no se sabe si va a ser bien recibido o no, puede subir o bajar sus ventas, según el interés público, pero no alterar aquellas que ya se vendieron, pues en ese caso, ¿por qué no decirlo antes? No es la primera vez que alguien le hace una pregunta de este tipo, lo pudo haber dicho antes y simplemente evitar decir de quién se trataba, para no caer en "spoilers".

También se habla de cierto afán de congraciarse con todos. Claro, la comunidad gay es uno de los pocos sectores que no ha sido defendida en una obra que -de forma totalmente abierta- toma como norma primaria la defensa contra la discriminación.

Rowling ha dicho: "Nunca ha sido una noticia para mí que un hombre valiente y brillante pueda amar a otros hombres". Pero muchos insisten en que esto deja a la luz cierto halo de presión por parte de los medios, no solo de homogeneizar la diversidad, sino de buscar "agrandar" una saga aún considerada por muchos como "solo para niños".

No hay mucho que se pueda decir que muchos no sientan. Es notable recalcar el hecho de que la confesión la haya hecho una persona quien en muchos otros temas siempre procuró guardar mesura y hasta cierto punto, trató de brindar a los niños la mayor vigencia posible antes de brindar cada opinión.

Sin embargo, para muchos de nosotros la simple idea de tildar a un mago tan brillante dentro de las casillas de una opción sexual es algo muy simplista. Dumbledore fue un mago plenamente inteligente, con habilidades incalculables, de una sabiduría indescriptible. ¿No es algo muy terrenal y muggle etiquetarlo dentro de una inclinación sexual? ¿No podríamos acaso ver a Albus de una forma más complicada que simplemente gay u heterosexual?. ¿No era de alguna forma superior en cuanto a evolución mental y logró ver en las personas simplemente individuos y no sexos? Es decir, ¿porque no pensar que Dumbledore no fue simplemente gay (y no que esto tenga algo malo) sino que él se enamoró de un individuo, de un ser bastante inteligente que logró sorprenderlo y cautivarlo?.

Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore conoció a Grindelwald y poco a poco encontró a un igual, a alguien con el que podía compenetrarse, alguien con quien compartir, un individuo que lograba asombrarlo, siendo esto algo difícil para un mago tan inteligente como él. ¿Acaso nosotros no buscamos aliarnos a quienes nos aportan algo? ¿Estarían ustedes con alguien a quien consideren aburrido y que no les da nada nuevo a su vida? No lo creemos. Entonces por que no ver a Dumbledore como simplemente alguien que encontró un igual y quiso unirse a él?

Si, probablemente se enamoró de Grindelwald, pero cuantos de ustedes, al admirar a alguien, no lo encuentran atractivo? No por ser hombre o mujer, sino por quien es, esto es lo que probablemente vió Dumbledore. Para él ya debe haber sido difícil llevar la vida que llevaba, sin sus padres, con sus hermanos bajo su cargo y sin poder explotar su mente y sus habilidades como él quería. Es así como al encontrar a alguien con quien hacer todo eso pues se enamoró, se vió atraído hacía él.

Por supuesto, esto es una teoría y nada de lo último dicho está confirmado por J.K. Rowling, pero creemos importante mencionar que se puede ver esta "declaración" como algo mucho más complicado y enriquecedor que simplemente "salir del closet".

La declaración ya está hecha y el misterio -que en realidad nunca existió- revelado. Ahora, como ya han venido haciéndolo, cada unos de ustedes puede expresar su opinión al respecto. A favor, en contra, desilusión, apoyo. Cuando un autor publica un libro, deja de pertenecerle para volverse de todos. Así que ahora, aduéñenselo.


Harriet Potter y Negra Black

martes, 6 de julio de 2010

¿Harry Potter una historia llena de dolor?

Hace unos años leí en la red la carta que una preocupada madre le mandó a todos los padres de familia de una página cristiana sobre los motivos por los que debía prohibirse a los niños la lectura de los libros de Harry Potter. En aquella carta contaba que sus dos hijos le insistían en que les dejaran leer las aventuras del mago y para complacer a todo el mundo, decidió hacer un muy salomónico trato: ella se "sacrificaría" por sus hijos, y revisaría las 100 primeras páginas del primer libro. Basada en eso, decidiría si valía la pena que lo leyeran o no.

Dejando al margen el hecho de que es imposible juzgar propiamente cualquier obra leyendo sólo la introducción (pues si recordamos, en la página 100 acaban de arribar a Hogwarts por primera vez); esta madre decidió que el libro no era bueno porque - hasta dónde había leído - sólo vio un mundo de gran dolor y crueldad absoluta en dónde un niño había recibido la más terrible de las desgracias y se movía en un ambiente dónde los adultos eran desalmados y desnaturalizados. Según palabras de la madre, "en todo el contexto no encontré una sola virtud ni un mensaje de enseñanza para los niños".
Aquellos que insisten en calificar a "Harry Potter" como unos libros para niños, y que a su vez los descalifican como apto para menores por su temática oscura, ponen estos hechos de pretexto: que se muestran personajes sombríos e insensibles y que hay escenas de dolor, violencia y crueldad que no debe ir dirigida a niños.

Como todos los que hemos leído alguna vez los libros o visto las películas sabemos, hay algunas escenas un poco fuertes - no por la violencia en sí, sino por el contexto, lo que ha llevado a que las últimas películas se clasificaran para mayores de 14 años, pero el hecho de que estén en un libro leído masivamente por niños nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo perciben los niños el dolor?

El dolor está presente, y forma parte constante de nuestras vidas, y desde niños sentimos alguna clase de dolor. En este sentido, podemos encontrar cierto apoyo en la saga de estos libros.

Es verdad que los niños de hoy en día, maduran más rápido que hace 50 años. Lo masivo de los medios de comunicación, y lo errado de las ideas sobre la educación hacen que los padres se opongan fervientemente a que su hijo de 7 años vea un dibujo de lucha de artes marciales, pero sin embargo conviven diariamente con imágenes de muerte, violaciones y maltrato que se emiten en televisión.

No podemos negar que esas cosas son parte del mundo y que se debe aprender a vivir con ellas. Los padres son los primeros llamados a guiar a sus hijos por las duras verdades de la realidad, pero incluso en un mundo de fantasía como es el de Harry Potter, podemos encontrar todos los rasgos de nuestra sociedad, tanto los positivos como los negativos.



¿Qué vemos en Harry Potter? En primer lugar, tenemos el origen de Harry. Sus padres muertos cuando él tan solo tenía un año de edad y criado por tíos que nunca le demostraron afecto. A mí aún me resulta durísimo imaginarme cómo hubiera sido yo, si en toda mi vida mi mamá nunca me hubiera dicho: "Te quiero, hija", si mi papá nunca me hubiera ayudado en algo, si todo el tiempo hubiera visto insensibilidad hacia mí y nunca una felicitación hubiera premiado algún logro. Harry tampoco tuvo un amigo en el colegio. ¿Se imaginan pasar los años de inicial y primaria sin una sola persona con quién conversar?

Además de la temprana muerte de sus padres, Harry también pierde a su padrino, a aquél hombre que en poco tiempo se había convertido en una mezcla de padre y hermano, algo que él nunca tuvo.

A todo esto se suma la muerte del director y su mentor. Algo que marca la muerte de Albus Dumbledore es que Harry siempre lo vio como alguien a quien recurrir en toda circunstancia. Dumbledore era el mago que podía solucionar absolutamente todo. Con su muerte, Harry se ve enfrentado a la peor situación que le ha tocado: verdaderamente está solo, y ya no hay más guías, ni atajos auxiliares que lo lleven al momento más importante: su enfrentamiento con el origen de todas esas desgracias: Lord Voldemort.

En los libros vemos un origen directo a la mayoría de los males, pero a su vez nos topamos con situaciones o personas que originan dolor o son malas sin ser necesariamente de ese grupo. Como dice Sirius, "El mundo no se divide solo en buenos y mortífagos, Harry. Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior y de nosotros depende elegir que lado debemos potenciar."

¿Si hay tantas cosas malas por qué debemos leerlo? Porque tanto dolor no ha podido borrar una personalidad buena y decidida, sino que al contrario, ha ido fortaleciéndola desde el principio para encontrar a un joven que desde muy pequeño supo reconocer cada una de las cosas buenas de la vida. Harry es un chico que sabe agradecer por sus grandes amigos, por todos aquellos que lo apoyan y acompañan, que ha aprendido a ser fuerte y a defender sus principios y lo que considera correcto, que sabe cómo reponerse ante las adversidades y que a pesar de grandes tentaciones ha aprendido que vale la pena luchar por buscar algo mejor, y que llegado un momento, lo más importante es tener a los que quieres a tu lado y preocuparte porque sean felices.

Harriet Potter
Blog AvadaKedavra

miércoles, 30 de junio de 2010

Harry Potter: ¿En papel o en la pantalla?

Cuando la Warner firmó con Rowling el contrato para llevar Harry Potter a la pantalla grande en octubre de 1998, empezaron a desatarse las notorias diferencias entre el libro y las películas. Y para quienes hemos podido compararlas, estas diferencias no son solo marcadas, sino - en algunos casos - absurdas.

Con esto no quiero decir que tenga preferencias por los libros o las películas. Cada persona tiene sus propios gustos, pero personalmente, ninguno de los 6 filmes hasta ahora estrenados han logrado colmar mis expectativas y llenarme de una emoción tan grande como aquella que sentí al leer los libros, donde cada acción es narrada palabra por palabra de una manera muy detallada. Alguien me comentó alguna vez que a través de la lectura podía sentir hasta el viento helado. Y es que si en algo ha logrado sobresalir literariamente la autora es en sus descripciones.

Aún así, son cientos las personas que prefieren las películas a los libros. En muchos casos - y este sería el lado lamentable - por lo extensa que les resulta la lectura de algunos de los tomos de la historia. Y es que a pesar de lo hipnotizante de la trama, son aún muchos (adultos y niños) cuyas habilidades literarias no han podido ser entrenadas lo suficiente como para soportar y comprender volúmenes de casi 900 páginas.

Por otro lado, está el afán marketero. Desde la intromisión de la Warner, Harry Potter® cambió totalmente y dejó de ser un pequeño nombre que asomó su cicatrizada cabeza en las librerías inglesas para convertirse en toda la fábrica de promoción y material que es hoy en día. Mientras que en Julio del 2007 se terminó de publicar el último de los volúmenes de la serie, todavía hay tiempo para disfrutar del estreno de las dos películas faltantes (El último libro hecho en dos películas), y con estos, la habitual avalancha de publicidad y merchandising a la que cada producto con el sello de la Warner nos tiene tan acostumbrados. Además que ahora tenemos en adición el increíble "Wizarding World of Harry Potter", parque temático que dará que hablar por mucho tiempo desde su apertura el 18 de Junio pasado.

Otro punto es que las películas nos presentan una versión más "light" de la historia. En cuanto a trama siempre se mantiene en las seis películas una historia "light" en donde los jugosos detalles de la trama se extraen para dejar, en muchos casos, "lo que se vería mejor en la pantalla". Así mismo la diferencia de las personalidades tan específicas de los personajes que describe Rowling, quedan reducidas en muchas ocasiones a unos cuantos minutos o frases inventadas en un guión que pretende hacernos sentir lo que 3 capítulos de un libro lograron. Esto se debe obviamente al hecho que en dos horas no se puede llegar a conocer realmente a ningún personaje, es decir, no se puede llegar a entender la complejidad que lleva a Harry a realizar determinadas acciones, o aquel pasado que explica porqué el villano de turno es realmente malo, pero ofrece el plus de ser más aceptado por aquellos sectores conservadores que se oponen a una historia de magia compleja. Y aparentemente de esto se ha valido la productora para "alivianar" el nombre del mago, pues mientras que cada tomo de los libros se va engrosando, aparentemente cada película va disminuyendo su duración, al punto que, "La Orden del Fénix", que representa el mayor y más oscuro de los volúmenes (896 páginas), se convirtió a su vez en la más corta de todas las adaptaciones anteriores, con tan solo 138 minutos, ocasionando que las escenas y sentimientos más fuertes bajen de tono.



¿Son realmente diferentes los libros de las películas? Puede que en muchas cosas haya similitude, es decir, la trama debe ser la misma en la mayoría de los casos, pero lo que cambia no solo es la cantidad del material mostrado, sino también la manera de enfocarlo. Aún cuando muchos fragmentos cuenten diálogos exactos a los del libro, otros giros de la historia son más propios de la imaginación del guionista que de la autora en sí (aún busco muchas escenas de la tercera película que no logro hallar en ningún libro, a pesar que son mi libro y película favoritos de toda la saga).

Considero que mi limitado entendimiento no me hubiera podido hacer comprender ninguna de las películas si antes no hubiera leído los libros. Y es que, analizándolas fríamente, en algunos casos, a primera vista no son más que una sucesión de acciones y personajes sin una sólida explicación que los acompañe, por lo que resulta solo una serie de aventuras, no siempre con mucho sentido común.

Algunas de las diferencias más destacadas entre los libros y las películas no son cruciales en sí para la trama (aunque sí algunas omisiones). Por ejemplo, en las primeras películas, el personaje de Neville Longbottom aparece como uno básico mientras que en los libros juega un papel secundario pero importante y presente. A medida que fue avanzando la publicación de los libros y creciendo este personaje, tuvieron que buscar formas de volver a involucrarlo con el hilo principal, haciendo que en las últimas películas cumpliera roles que en los libros jamás le pertenecieron. Sin embargo de cierta forma es importante, sea cual sea la forma, que Neville cobre protagonismo, sobretodo para la última película en donde Neville debe mostrar su verdadero Gryffindor interno.

Además, se han preocupado por embellecer la imagen de cada uno de los protagonistas. Mientras en casi todos los libros recordaban lo pequeño y delgado que es Harry, en el actor buscan crear la imagen de una especie de Adonis escolar, creándole un carácter más desenvuelto y decidido que el que muestra en los libros. Lo mismo (y hasta en mayor escala) sucede con Hermione. Poco a poco ha ido sufriendo la transformación en imagen y vestido y pocos recuerdan a la chica histérica, despeinada y en muchos casos desarreglada que se fanatiza con el estudio. Realmente es notorio como el uso de un tinte en tonos más claros ha sido la pauta de quienes ayudan, con el maquillaje y arreglos, lograr el personaje de Hermione. Sin mencionar claro los atuendos que usa, que en muchos casos son cosas que la Hermione de los libros jamás usaría.

Uno de los aspectos que podemos atribuirle a las películas es el hecho de que gracias a ellas hubieron expertos que materializaron el mundo que todos teníamos en mente, incluyendo a J.K. Rowling, y lo volvió real en las diferentes entregas cinematográficas. Y ahora no solo porque podemos admirarlas a través de una pantalla, sino porque podemos pisarlas, sentirlas, y apreciarlas en su máximo esplendor en el "Parque Temático de Harry Potter" en Orlando.

Pese a todo, no debemos ser mezquinos con el peso y la importancia que han tenido las películas en la cultura popular ya que muchos fueron introducidos a este mundo mágico a través de la pantalla grande. Cada uno tiene sus preferencias o su propia forma de interpretación y visión de la trama, y mientras se siga teniendo en claro que los actores son solo actores y los personajes, personajes, la realidad y la ficción podrán seguir marchando bien.

Harriet Potter
Blog AvadaKedavra

lunes, 7 de junio de 2010

Harry Potter y el Marketing

La primera noción que tuve sobre Harry Potter fue aproximadamente hace unos 12 años, cuando en un periódico de circulación nacional sacaron una minúscula nota sobre un libro infantil que había tenido gran éxito en Inglaterra y que ahora presentaba una segunda parte que probablemente desencadenaría nuevas entregas. Junto a la nota se encontraba la pequeña imagen de la portada del primer libro. Recuerdo que el artículo contaba que se trataba de un niño mago huérfano, que no sabía de sus poderes. A pesar de ser yo también una niña en esas épocas, la nota me resultó curiosa y la trama interesante, pero no comentaban nada sobre una versión en castellano, así que tras el pensamiento de "ojalá lo pueda leer algún día", Harry Potter cayó en mi soporífera memoria hasta que en el 2001 salió la noticia que la Warner Bros. iba a producir una película sobre un niño mago, basada en una "novela infantil". Tímidamente asomaron en el mercado literario peruano los tres primeros volúmenes del libro. Hoy, han pasado ya 9 años desde la primera vez que leí un libro de Harry Potter y mucho ha cambiado en este tiempo. Pero no voy a ponerme a recordar el cambio bursátil de la bolsa de valores en todo estos años, sino la visión global en la cual ahora se tiene a todo lo que compete a Harry Potter®.

Muchos aún ignoran que cuando JK Rowling escribió el primer libro, era tan pobre que ella misma tuvo que redactar el manuscrito completo a máquina dos veces para poder ofrecerlo, pues no podía costear una mecanógrafa ni que lo fotocopiaran. Después de que 8 editoriales (que hoy en día deben estar odiándose a sí mismas) rechazaron el libro, Bloomsbury aceptó publicarlo, dando de adelanto la poco significativa suma de £ 3.000. Y así, con una mínima publicidad sumada a una cuantas críticas favorables, salió a la venta en 1997 Harry Potter and the Philosopher's Stone, cuya primera edición sólo vendió 1000 ejemplares.

13 años y 400 millones de libros después (hasta Diciembre del 2007), Harry Potter puede ser considerado como uno de los nombres más marketeados del mercado actual. El sólo término es una de las frases más buscadas cada año en Internet desde el 2002, y eso, sin ponernos a hacer distinción entre libros, películas y merchandising.



Pero, ¿qué tan favorable es eso para la imagen que brinda? Algunos comentan lo siguiente: "la historia es divertida y hasta allí nada más, pero de eso a pasar a ser un icono de la literatura moderna... Hmmm no me parece. Lo que sí puede ser es pasar como un icono del marketing y del negocio bien realizado", lo cual va muy a la par con la opinión de otro comentario: "HP es un producto superinflado del marketing". Y por más que me encante Harry Potter y sea capaz de entender el verdadero valor que tiene la obra, no puedo negar que - hasta cierto punto - tienen razón.

Los primero libros de Harry Potter, a pesar de su éxito inmediato, fueron publicados sin mucha pompa ni tanta publicidad. Se sabe que la misma autora pidió a su editorial española que no hicieran una gran promoción al libro. Y es que ya desde el principio el mejor gancho de ventas fue el contenido del libro en sí, y los comentarios de los jóvenes - y a veces no tan jóvenes- lectores.

Entonces, ¿qué pasó? ¿En qué momento pasó a ser el gran boom comercial que es hoy en día? En mi muy humilde opinión, esta "fiebre comercial" nació de la mano de la primera película, y es que mientras que Harry Potter seguía siendo "solo un libro", la autora podía contribuir plenamente con la decisión de las editoriales, pero al firmar con la Warner se estaba metiendo con uno de los grandes y nadie les puede quitar su derecho a la publicidad.

No niego que sin esa gran difusión muchas personas (jóvenes en su mayoría) que no pasaban de la lectura ocasional de Condorito se hubieran animado a leer el libro, pero son justo estas razones que llevan a algunos a quitarle valor a la obra. Es decir, nada más maravilloso que la obra ayude a muchos a reencontrarse con la lectura, pero abre un inmenso margen a hacer creer a propios y extraños que es sólo eso, un gran éxito publicitario del momento, una "boys-band" prefabricada sólo con una clara inclinación al marketing y a las ventas.



Si he de ser sincera, la primera vez que me crucé con un libro, lo menosprecié (y me pesa en el alma) justo por esa razón. Ya empezaban a sonar las campanas que anunciaban una primera película y cuando me ofrecieron que lo leyera, sólo pensé: "¿Acaso tengo 9 años? Otro libro para niños del momento", y es que después de haber empezado mi vida de lectora a los 7 años de la mano de Shakespeare, un libro que auguraba ser la continuación de las ventas dejadas por los Teletubbies, no me emocionaba mucho que digamos. Pero en fin, bajo mi lema de "libro es libro", me animé a ojearlo, al principio apática y escéptica, al final maravillada y encantada.

Por suerte para mí, no pude caer en la trampa que me hacía pensar que todo lo comercialmente popular es basura del momento. Me hizo aprender a no pre-juzgar un producto (por más explotado que esté) y a descubrir el verdadero valor de una obra. Pero lamentablemente, no muchos comparten esta opinión.

Cada día aparecen personas que guiadas por el alto índice de ventas relativas al mundo de Harry Potter, lo descalifican como una obra con un valor propio y lo llevan a considerarlo un producto mediocre y mediático. Son más los que siguiendo esta misma línea se esfuerzan por ver los libros tan literalmente que se niegan a buscarle un significado a temas que la autora sabe enmascarar tan bien para ser identificados sin que suene a sermón, tales como la discriminación y la intolerancia de la sociedad actual.

¿Qué he aprendido en todo este tiempo? Que no está mal que algo sea popular, que busque llegar masivamente y que venda bien. Esa no es la piedra angular de cualquier obra. No importa si a tal niña le gustó porque "el actor era lindo" siempre y cuando haya servido para que la niña se decida por la lectura y le abra las puertas de la imaginación que medios como la televisión tanto han enclaustrado. Lo importante es que el producto sea bueno, que tenga un valor real y que quien lo observe sepa apreciarlo, desde un punto de vista objetivo, claro y neutral, para poder calificarlo de verdad.

Recomiendo a los detractores de Harry Potter que lean alguno de los libros, no sugiero las películas, porque en muchos casos el afán comercial es innegable, y creo que nadie puede comparar ningún libro de la literatura mundial con su versión fílmica. Con esto, no busco la aceptación de la obra (si no te gustó, no te gustó pues. En gustos y colores...), pero sí que digan: Harry Potter no me gusta por A o B, y no solamente porque vende y mueve publicidad. Aquellos que criticamos, aprendamos a hacerlo de una manera razonada y coherente. Así que digamos porqué nos gusta y porqué no, aprendamos a defender nuestros puntos de vista (a favor o no) con fundamento y guiados por lo que nosotros realmente pensamos, y no por lo que masiva y superficialmente se nos enseña a opinar.

Harriet Potter
Blog AvadaKedavra

martes, 1 de junio de 2010

Harry Potter, una crítica al mundo

Obras infantiles como "Hansel Y Gretel" de los hermanos Grimm criticaron la desidia de la época en la educación de los hijos, haciendo una admonición de la dureza de la vida en la edad media. En mi querida "Cenicienta", de Charles Perrault, se plasma la clásica historia de la injusta opresión del proletariado, coronado por una recompensa triunfante. Mientras que "El Patito Feo" de Hans Christian Andersen sirve de parodia de la autoestima humana y el proceso de crecimiento y origen de la persona (la típica "lo que vale es lo de adentro"), en "Alicia en el País de las Maravillas", Lewis Carrol satiriza las costumbres burguesas de Londres del siglo XIX.

La lista continúa y partiendo del simple hecho de que los libros para niños son escritos -en su gran mayoría- por adultos, estos al igual que en cualquier otra clasificación han servido como pantalla que transmiten verdades, problemas sociales o quejas personales de la época. Así, al igual que cualquier libro, logran manifestar en todo sentido la voz crítica del autor, reflejando su punto de vista observador, crítico, analista y acusador, para exhibir la sociedad de su tiempo.

Harry Potter no escapa para nada de esto, ya sea calificada como una obra infantil o "neutra". Cada uno de los 7 libros refleja críticas y protestas que se disfrazan muy acertadamente como parte de la trama.

¿Dónde están tus padres?
- Están muertos - respondió en pocas palabras. No te-nía ganas de hablar de ese tema con él.
- Oh, lo siento - dijo el otro, aunque no pareció que le importara -. Pero eran de nuestra clase, ¿no?
- Eran un mago y una bruja, si es eso a lo que te refieres
- Realmente creo que no deberían dejar entrar a los otros ¿no te parece? No son como nosotros, no los educaron para conocer nuestras costumbres. (...) Yo creo que debería quedar todo en las familias de antiguos magos. Y a propósito, ¿cuál es tu apellido?

Harry Potter y la Piedra Filosofal, cap. 5, El Callejón Diagon


Esta conversación con Draco Malfoy es uno de los primeros contactos que tiene Harry -y por lo tanto, también nosotros- con personas del mundo mágico a parte de Hagrid y (vaya coincidencia) es uno de los primeros conceptos de ese nuevo mundo que decide enseñarnos la autora: hay magos de sangre limpia y se creen mejor que los que no lo son.

A partir de aquí, los principios del racismo y diferencia de clases son una constante que desencadena toda los hechos a seguir. La vemos reflejada desde un primer momento y es uno de los principales motores de la historia. En primer lugar está la diferencia de sangre: Hay una clasificación muy marcada entre aquellos que son "sangre limpia" (hijos de antiguas familias de magos), los "sangre sucia" (de padres muggles, o sea, no-magos) y todas las derivaciones y mezclas que conlleva esto. Al mismo estilo nazi, estos llevan registros muy exactos de los antecesores de cada quién para averiguar su rango de limpieza o si en algún momento de su cronología, que data de siglos y siglos, hubo algún cruce "impuro".

Y personajes como estos abundan. En primer lugar, el mismo Harry a pesar de ser -como él afirma- de padres magos, su madre fue hija de muggles, por lo que también Harry es considerado de sangre mestiza. Y si hablamos de "sangres sucias", en primer lugar está Hermione, quien a pesar de ser la bruja más inteligente de la escuela tiene que sufrir todos los años las burlas de Draco y su grupo, y más adelante la persecución, captura y encarcelamiento de la que fueron víctimas todos aquellos que no poseían la "nobleza de sangre".



Otra crítica a la que acude Rowling frecuentemente es la discriminación por clase social. No solo están los "tengo-todo-el-dinero-del-mundo-y-lo-puedo-todo" como los Malfoy, sino también aquellas familias que no poseen en absoluto medios económicos como los Weasley. En contraposición a todo esta escala, pone la cara opuesta de la moneda: los elfos domésticos, aquella raza cuya naturaleza está diseñada para servir.
Estos seres sirven incondicionalmente a una familia generación tras generación durante toda su vida, sin importar el tipo de trato -o mejor dicho, maltrato- que le den. Su mayor ambición en la vida es complacer y obedecer solo a esa familia. No poseen voluntad propia y ven como un insulto y vergüenza a aquél elemento con ideas de libertad. Usando estos seres, Rowling plantea serias cuestiones sobre la esclavitud, la injusticia, el "lavado cerebral masivo", la monopolización del poder y el servilismo.

Y si hablamos de criaturas, los elfos domésticos no son los únicos afectados. En la historia se señala un gran defecto de los magos: el de creerse superior a cualquier especie. Ya sean elfos, hombres lobo, duendes, centauros o gigantes; el común de los magos cree que quien no sea mago (o en este caso, humano) es sub-inteligente y debe atenerse a la voluntad de los hombres, sin hacer un análisis real de ellos, lo que genera disputas y alejamientos de otras razas. Los centauros, de una inteligencia superior a la humana, son por muchos considerados como bestias, y los duendes, de gran astucia y habilidad, son muchas veces engañados y usados por la comunidad mágica. Muchas otras especies solo son alejadas por considerarlas diferentes y no entender sus costumbres.

El racismo y la discriminación, en todos los sentidos, se ven presentes principalmente como críticas en la historia, así como la falta de conciencia de estos (recordemos que Hermione trató por mucho tiempo de implantar un grupo de protección a los elfos y que nadie la escuchó, la P.E.D.D.O.). Y el mismo hecho de que Lord Voldemort haya "elegido" como su enemigo mortal a Harry, se debe a que el joven mago compartía como él la sangre mezclada, naturaleza que Voldemort nunca soportó.

Y aunque esta es la queja general de la saga, no se pueden dejar de lado tantas otras como es la corrupción y el abuso del poder. Esto se ve principalmente en la quinta entrega, donde el ministerio se ve corrompido por influencias de dinero, lo que bien puede ser usado como una denuncia a muchos de los gobiernos actuales, donde se tratan de ocultar las cosas bajo cortinas de humo y falsas verdades; o la parodia que realiza a muchos "personajes tipo", exagerando defectos y actos como el fetichismo.

Ya sean útiles o no, ciertos o falsos, los libros y la influencia de la autora han servido de tribuna para plantar su opinión. Muchos quizá desconocen la acusación que ella realiza (fuera de los libros) hacia la adoración de la belleza física, renegando de prácticas como la anorexia y la superficialidad; o el hecho que ella misma haya ofrecido un rescate por la niña británica Madeleine, desaparecida en Portugal.

Voluntad de corazón o mero afán publicitario, la verdad es que esta mujer y aquellas actitudes que decida tomar son vistas como modelo para miles de niños y jóvenes en todo el mundo que la ven con admiración y que de alguna manera -esperemos- logran realizar análisis del mundo presentado en los libros que bien pueda reflejarse en el mundo real.

Harriet Potter
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