lunes, 5 de abril de 2010

Mi Personaje Favorito: Albus Dumbledore

“…Cuando dice que son nuestras decisiones y no nuestras habilidades las que importan, viniendo de él no se siente como un sermón, no se siente como un mensaje, se siente simplemente como una verdad absoluta y es fácil de creer. Eso me gusta de Dumbledore”.

Steve Klovis.

Entrevista con Steve Klovis y J.K. Rowling del DVD de La Cámara de los Secretos, Febrero 2003.




Toda historia épica tiene estos tres elementos: un héroe atormentado, una fuerza maligna y un mago viejo y pelucón que todo lo sabe. Lo más alucinante —y escalofriante— de esta historia en particular, es que este mago viejo y pelucón, no solo lo sabe todo, sino que es posible que haya sido él quien planeó todo —o casi todo— desde el principio.

Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, nació en Julio o Agosto de 1881, hijo de Percival y Kendra Dumbledore. Pasó su adolescencia en el conspicuo Valle de Godric, lugar de origen de Godric Gryffindor, uno de los fundadores de la escuela a la que, décadas más tarde, Dumbledore le entregaría su vida. Después de muchos años de conflictos familiares, éxitos académicos y duelos memorables, la última aventura de la historia de Dumbledore daba comienzo en un suburbio de Londres llamado Privet Drive:

“Era alto, delgado, y muy viejo, a juzgar por su barba y cabello plateados, tan largos que podían meterse por su cinturón. Vestía una bata larga, una capa púrpura que barría el suelo y unas botas altas con hebillas. Sus ojos azules eran claros, brillantes, y resplandecientes tras sus gafas de media luna, y su nariz era muy larga y torcida, como si se hubiese roto por lo menos en dos ocasiones”…

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Capítulo 1, El niño que vivió


Su llegada a Privet Drive, la noche del 1 de Noviembre de 1981, es tan legendaria como el capítulo que la narra. Con pocos pasos dentro de la historia de Harry Potter, Dumbledore ya se presentaba sumamente enigmático, y esa era solo la punta del sombrero. Un mago que apaga las luces de la calle con su Deluminator y come caramelos de limón mientras habla sobre Lord Voldemort no es el típico mago merlín de los cuentos.

Todo sobre él era poderosamente familiar pero singular a la vez. No todos los directores de un colegio tienen nombres de caramelos como contraseñas de sus oficinas, o sienten un repentino impulso de contar un chiste sobre un troll, una bruja y un leprachaun en la mitad de sus discursos. Incluso el nombre “Dumbledore”, es un término del siglo XVIII que significa abejorro (Bumblebee) y como dice J.K. Rowling ¿Quién más que un hombre que es capaz de pasearse por el castillo zumbando y silbando, podría llamarse así? Empece a sentir que no sólo se merecía la admiración de sus colegas y alumnos, sino también la mía. Sin embargo ninguno de sus títulos: “Orden de Merlín, Primera Clase” “Mugwump Supremo de la Confederación Internacional de Magos”, “Jefe del Wizengamot”, “El mejor mago de la época moderna”, “El único al que Voldemort ha temido”, llamó tanto mi atención como el que Hagrid repetía, libro tras libro, con una devoción mística: “Un gran hombre”, “Gran hombre, Dumbledore”.

¿Fue Albus Dumbledore un gran hombre? Dumbledore es mi personaje favorito por muchas razones pero sobre todo porque siendo consciente de los errores que había cometido, cargó con el estigma de ser ese héroe que el mundo mágico necesitaba. Para llegar a saber si Dumbledore fue todo lo que Hagrid creía que era, hablemos primero de su lado más virtuoso.

La justicia de Dumbledore ha sido una constante en su trayectoria y se ha manifestado tanto en la informalidad con la que se deciden muchas cosas en Hogwarts (porque la ley muchas veces está debajo de la justicia), como en su apasionada defensa de la igualdad, la cual ha emergido en diferentes momentos de la saga: Dumbledore fue el primer director en permitir que hombres lobo estudien en Hogwarts. En 1970 no solo dejó que Remus Lupin asistiera a clases, sino que lo proveyó de un lugar seguro para sus transformaciones así como de atención médica. Dumbledore expresó incontables veces que los magos habían sido negligentes con los seres no-mágicos y no-humanos por demasiado tiempo y que actualmente estaban cosechando el fruto de su intolerancia. Estas opiniones no solo fueron conocidas dentro de la comunidad mágica: Hagrid les cuenta en el libro 5, a unos sorprendidos Harry, Ron y Hermione, que durante la misión que se les encomendó a él y a Madam Maxime, el Gurg o Jefe de los Gigantes les dijo que había oído hablar de Dumbledore y en particular, de cómo éste defendió a su especie oponiéndose por muchos años a su matanza. De la misma manera en que Dumbledore participó en la actividad legislativa y judicial del estado mágico, también fue capaz de oponerse abiertamente a muchas decisiones del gobierno como la alianza entre los Dementores y el Ministerio de Magia, promovida por la administración de Fudge (a pesar de nunca haber quedado clara su postura frente a la pena de muerte).

Si bien preservó muchas de las tradiciones de Hogwarts, Dumbledore fue un progresista. Nunca tuvo prejuicios y aplicó una política multicultural y multimedia en el colegio, donde conviven y se interrelacionan no solo alumnos de distintas etnias y nacionalidades, sino también fantasmas y diversas criaturas mágicas. Una prueba de que Dumbledore no solía “ir con la corriente” fue su rechazo a las supersticiones: los Thestrals, impopulares en la comunidad mágica, no solo viven en los terrenos del colegio sino que facilitan el transporte de los alumnos. Su famoso pronunciamiento que invoca a “escoger entre lo que es correcto y lo que es fácil”, va de la mano con lo anterior. A diferencia de muchos personajes públicos, a Dumbledore nunca le ha importado lo que es “políticamente correcto”, sino lo que es justo. Firenze, Lupin y Hagrid son ejemplos de personajes polémicos contratados por Dumbledore que han sido sobresalientes (o bastante aceptables en el caso de Hagrid) en sus respectivas áreas de enseñanza. Finalmente, Dumbledore fue inventor de diversos objetos mágicos, descubridor de los 12 usos de la sangre de dragón y autor de varios ensayos sobre magia moderna, entre otros logros.

Genios como Dumbledore nacen una vez cada siglo y J.K. Rowling sabía que nos estaba dejando un legado extraordinario con la creación de este personaje, pero también sabía que los grandes triunfos y tragedias de la historia son causados, no por personas siendo fundamentalmente buenas o malas, sino por personas siendo fundamentalmente personas. Por ello, J. K. Rowling hizo a Dumbledore humano y por lo tanto, sumamente imperfecto.

Empecemos por lo más obvio. ¿Como alguien con el juicio y las cualidades de Dumbledore pudo contratar a alguien tan inútil como Gilderoy Lockhart? Entiendo que Dumbledore haya tenido a Snape maltratando alumnos por varios años (J.K. Rowling dijo que Dumbledore quería enseñarles a sus alumnos que en la vida uno siempre se encuentra con personas injustas como Snape), pero Lockhart no solo era inútil: era peligroso. Desparecer los huesos de un alumno en un partido de Quidditch está en mi Top 10 de conductas por las cuales yo despediría a un profesor. Elphias Doge nos recordó en su emotivo tributo In Memoriam, que Dumbledore “siempre veía algo virtuoso en otros, por mas insignificantes o desgraciados que fueran” y esta característica, aunque loable, llevó a Dumbledore al borde de la imprudencia.

La muerte de Cedric Diggory (que años después permitiría el nacimiento de Edward Cullen) despertó a Dumbledore de un trance inducido por su exceso de confianza. Una vez más, la mano de la muerte tocaba el hombro de Albus Dumbledore pero ahora con múltiples repercusiones en la comunidad mágica. Dumbledore tenía varios indicios sobre el inminente regreso de Voldemort, pero el protocolo necesario para el Torneo de Los Tres Magos y el ambiente de celebración, diluyeron sus preocupaciones sobre los sueños de Harry y las intenciones del falso Moody. El regreso de Voldemort era inevitable, pero la muerte de un muchacho de 18 años, sin duda no lo era. Al final del libro, sin embargo, Dumbledore mantuvo la calma (no como Michael Gambon, quien la perdió por completo desde que el nombre de Harry salió del cáliz), y puso en marcha la reactivación de la Orden del Fénix, probando que su liderazgo no se debilitaba ante la catástrofe o ante un intransigente Cornelius Fudge.

Para el libro 5, a Dumbledore ya se le podía comparar con Sir Winston Churchill, con quien comparte algo más que el espíritu guía de Gran Bretaña. Churchill decía que “los árboles solitarios, si llegan a crecer del todo, son los que crecen mas fuertes”. Dumbledore es sin duda uno de esos árboles. Su silencio y discreción fueron, a lo largo del libro 5, casi un requisito de sus planes: Aurores, Squibs e incluso escorias como Mundungus Fletcher protegían “un arma” cuyo verdadero significado solo él y Snape conocían; nadie nunca supo a donde fue cuando Fawkes lo ayudó a escapar de Fudge y Umbridge; y aunque la razón por la cual no quiso matar a Voldemort en el Atrio fue luego revelada, el misterioso hechizo que obligó a éste a conjurar un escudo, es hasta el día de hoy un secreto.

Sin embargo, algo mucho mas grave que el secretismo de Dumbledore —al cual regresaremos en un momento— fue puesto en evidencia en La Orden del Fénix. Luego de la batalla en el Ministerio, Harry discute con Dumbledore sobre la muerte de Sirius y le grita que “a la gente no le gusta que la encierren!”. Cuando leí esto por primera vez sentí pena por Harry, ya que a él no solo lo habían tenido encerrado todo ese verano, sino también los primeros 11 años de su vida, y compartí su rabia contra Dumbledore quien ordenó a Sirius esconderse en Grimmauld Place. Luego del libro 7 y la historia de Ariana Dumbledore, me dí cuenta que había algo detrás de esa actitud: Dumbledore había hecho con Sirius lo que su madre hizo con su hermana: prefirió mantenerlo a salvo costa de su libertad. Incluso Dumbledore admite, mientras trata de calmar a Harry, que sabía que lo estaba condenando a “10 años difíciles cuando lo dejó en la puerta de los Dursleys”. ¿Acaso Abeforth tenía razón y Dumbledore heredó estas cosas de su madre? ¿Fueron muchas de las tragedias de la saga, consecuencia del afán de Dumbledore por sacrificar la felicidad de alguien con tal de mantenerlo con vida? Todas estas dudas me llevaron a analizar su plan maestro desde otra perspectiva y hacerme incluso aún más preguntas. ¿Fueron todas las muertes de la segunda guerra necesarias? ¿Cómo estaba tan seguro que Harry sobreviviría? ¿En que momento se dio cuenta Dumbledore que Harry era un Horrocrux? ¿Fue su plan realmente por el bien de todos?

El misterio que es Albus Dumbledore está envuelto en una capa de prudencia. Ni a él ni a J.K. Rowling les convenía contar todos sus secretos en el primer libro. Y si creíamos que el héroe de la saga iba a conseguir sacarle algo de información, pues, estábamos equivocados. Los 5 primeros años, Harry ha estado más perdido que la diadema de Ravenclaw. Pero no todo ha sido su culpa: si Dumbledore era bueno en algo, era en mantener el suspenso. Las conversaciones entre ambos eran interesantes pero siempre terminaban con su respectiva metida de floro: Harry: “¿Profesor, qué ve usted en el espejo de OESED? “¿Por qué Voldemort quiso matarme cuando era un bebé?” “¿Por qué el sombrero me quiso poner en Slytherin?” Dumbledore: “Harry honestamente, si te dijera todo eso ahora, se acabaría la saga. Buenas noches”.

Pero lo que es realmente preocupante, es que Dumbledore no solo ha metido floro, sino que le ha mentido a Harry en su propia cara. Recuerdo haber leído propagandas del libro 5 en Internet hace muchos años y obtener una copia del mismo, semanas después y en ambos casos, el gancho para atraer a los lectores era siempre este:

“Llegó la hora”, dijo Dumbledore, “de que te diga lo que debí decirte 5 años atrás, Harry. Por favor siéntate. Te voy a contar todo”.

Harry Potter y la Orden del fénix, Capítulo 37, The Lost Profecy.

¡Pues Mentira! ¡No le dijo nada! Le contó que la profecía mandaba a que uno de los dos, o Voldemort o Harry, tenía que matar al otro inevitablemente. Pero eso no era lo más importante. Harry ya intuía esta información desde el primer año en que pisó Hogwarts:

“Crees que él quería que lo hicieras?” dijo Ron. “Enviándote la capa de tu padre y todo eso”.

“Bueno, explotó Hermione, “si es que lo hizo a propósito —me refiero a que— es terrible—te podías haber muerto.”

“No, no lo es,” dijo Harry pensativo. “Es un hombre curioso, Dumbledore. Creo que él, más o menos quería darme una oportunidad (…). No creo que fuese un accidente que me dejase enterarme como funcionaba el espejo. Es casi como si creyera que tengo el derecho de enfrentarme a Voldemort si pudiese hacerlo…”

Harry Potter y La Piedra Filosofal, Capítulo 17, The Man With Two Faces


Y el año siguiente, en esa misma oficina, cuando por fin podía contarle todo, fuimos testigos de la más grande de sus mentiras:

“Él hizo siete Horcruxes?” dijo Harry, horrorizado, mientras varios de los retratos de las paredes hacían ruidos similares de shock y escándalo. “Pero ellos podrían estar en cualquier parte del mundo, escondidos— enterrados o invisibles—”.

“Me alegra ver que puedas apreciar la magnitud del problema,” dijo Dumbledore calmadamente. “Pero, en primer lugar, no, Harry, no siete Horcruxes: seis…”.

Harry Potter y el Príncipe Mestizo, Capitulo 23, Horcruxes.


Personalmente a mi tampoco me hubiese gustado saber la verdad hasta estar preparado, sin embargo, ¿Cómo confías en alguien que sabes que te ha mentido desde el comienzo? Dumbledore formó a Harry como a un soldado en la guerra contra Voldemort, dándole cada vez más municiones para cumplir con su destino, sin embargo todo indica que éste soldado ya había sido elegido para inmolarse mucho antes del primer disparo. Cuando Dumbledore le dice a Harry “cuatro años atrás recibí cierta prueba de que Voldemort había partido su alma” refiriéndose al diario de Riddle, tampoco estaba siendo del todo sincero:

—Tú sabes hablar pársel, Harry —dijo tranquilamente Dumbledore—, porque Lord Voldemort, que es el último descendiente de Salazar Slitheryn, habla pársel. Si no estoy muy equivocado, el te transfirió algunos de sus poderes la noche en que te hizo esa cicatriz. No era su intención, seguro…

Harry Potter y la Cámara de los Secretos, Capitulo 18, La recompensa de Dobby


En esta conversación notamos que Dumbledore ya sabía de la conexión de Voldemort con Harry, mucho antes que éste llegara a Hogwarts, y por lo tanto, mucho antes de examinar el diario de Riddle. Si hacemos un resumen de los eventos, resulta que: 1) Trelawney hizo la profecía para Dumbledore; 2) Snape escuchó una parte de la profecía y se la contó a Voldemort; 3) Harry nació y Voldemort fue tras él; 4) Snape le pidió a Dumbledore que lo detenga; 5) Dumbledore escondió a los Potter; 6) Voldemort los encontró gracias a la traición de Peter Pettegrew; 7) Voldemort mató a los Potter y creó sin saberlo, un séptimo Horcrux al atacar a Harry; 8) Dumbledore se enteró de la muerte de los Potter y de que Harry había sobrevivido, creó el hechizo protector con la sangre de Lilly y entregó a Harry a su tía Petunia.

Esa noche, frente a la casa de los Dursleys, Dumbledore le dijo a una inquisitiva Minerva McGonagall que Harry “iba a tener esa cicatriz por siempre”, y que “así pudiese quitársela, no lo haría” ya que “las cicatrices pueden llegar a ser útiles”. Entiendo que Dumbledore supiera que Voldemort marcaría a Harry “como su igual”, pero ¿cómo podía saber en ese momento que la cicatriz iba a resultarle “útil” a Harry? ¿Es posible que Dumbledore ya sospechara que Harry era un Horcrux? ¿Es posible que Dumbledore haya deducido que Harry tenía que morir incluso desde la noche en que éste se convirtió en el niño que vivió?

Muchos misterios más rodean el gran plan de Dumbledore. Dumbledore tenía la capa de invisibilidad de James, y como le confiesa a Harry en Kings Cross, se la pidió porque reconoció que era una de las tres Reliquias de la Muerte. Cuando leí esto pensé en la increíble posibilidad de que James y Lilly la hubiesen tenido con ellos cuando Voldemort apareció en su puerta ¿Acaso el verdadero móvil de Dumbledore, después de todos estos años, fue un sentimiento de culpa por haberles pedido la capa?

“Sin embargo, la Capa no los hubiese ayudado a sobrevivir,” dijo Harry velozmente. “Voldemort sabía donde estaban mi mamá y mi papá. La Capa no los hubiese hecho a prueba de hechizos”.

“Cierto”, suspiró Dumbledore, “Cierto.”

Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte, Capitulo 35, Kings Cross


Creo que aquí Harry simplemente estaba siendo buena gente. La capa si hubiese ayudado, de eso estoy seguro, sin embargo es difícil imaginarse a James y Lilly no haciendo nada más que esconderse debajo de ella. Lo importante, es darse cuenta que hasta Dumbledore pudo caer en la más simple de las tentaciones: la curiosidad. Las Reliquias de la Muerte fueron su sueño y su ruina, y se apoderaron de él en diferentes momentos de su vida. “Fui un idiota, Harry” —dice Dumbledore refiriéndose a la Piedra de la Resurrección— “luego de todos esos años, no había aprendido nada…”

Es cierto que Dumbledore ignoraba muchas cosas: no sabía que partes de su enorme plan iban a terminar volviéndose contra él, no sabía si Harry iba o no a sobrevivir —solo lo sospechaba desde lo que pasó en el cementerio— y no sabía si Snape iba a poder salir vivo del problemón en el que lo había metido. Lo que si sabía era que su plan funcionaría mejor si no lo compartía con nadie, que Harry haría hasta el último sacrificio para acabar con Voldemort y que Snape cumpliría su promesa hasta el final. Esas eran las únicas cosas que importaban. Al final de la segunda guerra, los que no fueron mártires fueron piezas en el tablero de Albus Dumbledore. Aún después de morir, siguió dándole órdenes a Snape y motivando a Harry para que ambos consumen sus respectivas misiones. En efecto, la prueba más grande de lo astuto que fue Dumbledore, es justo el hecho que tanto Snape como Harry siguieron adelante, aún sabiendo que habían sido utilizados.

Albus Dumbledore fue un hombre virtuoso e inteligente, pero como hemos visto, con mas de una historia oscura que contar ¿Cómo alguien como él puede ser mi personaje favorito?

Por primera vez desde que Harry conoció a Dumbledore, éste se veía menor que un anciano, mucho menor. Se veía, como un pequeño niño, sorprendido haciendo travesuras.

“¿Puedes perdonarme”? dijo. “¿Puedes perdonarme por no confiar en ti? ¿Por no decírtelo? Harry, yo solo temía que tú fallaras como yo había fallado. Me aterraba que tú cometieras mis errores. Te suplico perdón, Harry. He comprendido, desde hace algún tiempo, que tú eres mejor hombre que yo.

Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte, Capítulo 35, Kings Cross
Luego de todos esos años de aprender, enseñar, conocer y equivocarse más que el hombre promedio; Dumbledore era capaz de pedir perdón. La odisea narrada por J. K. Rowling estaba construida sobre dos pilares: un mago tenebroso que cometió muchos errores y murió sin remordimiento, y un mago blanco, también lleno de defectos, pero que vivió y murió arrepentido. Eso y no otra cosa, redime a Dumbledore de sus culpas. Si Harry Potter era capaz de perdonarlo, yo también.

Asimismo hay que reconocer que Dumbledore no tenía muchas opciones. La profecía era clara sobre el destino de Harry y Voldemort; y si bien fue un poco maquiavélico, su plan maestro funcionó mejor que cualquier otro y trató la mayoría de las veces de utilizar medios pacíficos. Después de todo, Dumbledore fue también elegido sin razón alguna: la profecía fue dicha en su presencia, como si los dioses hubiesen decidido de pronto, poner el futuro del mundo mágico en sus manos, e incluso, en contra de su voluntad.

Pero Dumbledore no solo es humilde, también es valiente. No sólo se enfrentó a las fuerzas del mal, sino que también se enfrentó a sus propios demonios. La noche del 19 de Octubre de 2007 en el Carnegie Hall de Nueva York, J. K. Rowling respondió a una pregunta sobre la vida amorosa de Dumbledore, diciendo que ella “siempre imaginó a Dumbledore homosexual” y que “durante el verano que Dumbledore y Grindelwald pasaron juntos en el Valle de Godric, Dumbledore se enamoró de él”. Ese romance explicó finalmente como alguien tan brillante como Dumbledore fue capaz de planear una revolución con alguien tan siniestro como Grindelwald.

“¿Sabía yo en el fondo de mi corazón, lo que Gellert Grindelwald era? Creo que si lo sabía, pero cerré mis ojos. Si los planes que estábamos haciendo, llegaban a completarse, todos mis sueños se harían realidad”.

Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte, Capítulo 35, Kings Cross

El primer amor de Dumbledore, no solo terminó batiéndose a duelo con él por el futuro de la comunidad mágica, sino que fue causante de la tragedia familiar que oprimiría su alma de hasta el final de sus días. ¿Está justificado que alguien a quien le hayan roto el corazón de esa manera, tema para siempre volver a enamorarse? Talvez. Sin embargo Dumbledore es un ejemplo de lo contrario. Dumbledore no solo ha defendido el poder del amor, sino que ha basado casi el 100% de su plan contra Voldemort, en la “habilidad de amar” que Harry Potter posee en cantidades industriales. Dumbledore le ha enseñado a los jóvenes —homosexuales y heterosexuales— del mundo que, si bien la vida puede ser cruel y cínica, no deben necesariamente volverse del mismo modo, y que por el contrario, deben vivir intensamente, solo sintiendo pena “por aquellos que viven sin amor”.

Finalmente Dumbledore fue siempre un buen maestro para Harry y el resto de los alumnos de Hogwarts a quienes cuidó hasta después de su muerte. Como Harry, Ron y Hermione, por muchos años sentí que al lado de Dumbledore, nada malo podía pasar y aún sigo sintiendo lo mismo como si fuese el primer día. ¿Fue Dumbledore un gran hombre? Estoy seguro que si. También fue calculador e impasible y no confiaba en muchas personas, pero es imposible no quererlo. Talvez no les guste a muchos, pero lo que no pueden negar es que Dumbledore tiene estilo.

Kneazle
Director de la OdS - Piura